El Concilio Pentecostal La Senda Antigua, Inc. es una institución religiosa constituida para preservar, enseñar y propagar las verdades fundamentales del Evangelio de Jesucristo. Establecemos nuestra identidad sobre los pilares bíblicos de la iglesia primitiva, promoviendo la unidad del cuerpo de Cristo y el desarrollo de los ministerios bajo la unción del Espíritu Santo.
Reconocemos que la Iglesia del Señor ha sido constituida y firmemente establecida sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, ocupando Jesucristo mismo el lugar de la principal piedra angular
Efesios 2:20
Identidad, Doctrina y Unidad de la Fe
Abrazamos con fidelidad la Gran Comisión dada por nuestro Salvador en Mateo 28:19, reconociendo su pleno y glorioso cumplimiento bajo la autoridad y promesa del Espíritu Santo manifestada en la iglesia del Nuevo Testamento. Por tanto, nos identificamos y unimos en plena confraternidad con todo aquel que atesora el mandato apostólico de:
Arrepentimiento
Creemos en un arrepentimiento genuino que transforma el corazón.
Bautismo
Bautismo en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados conforme a Hechos 2:38.
Espíritu Santo
Creemos en la recepción del don del Espíritu Santo como promesa divina.
«Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
HECHOS 2:38-39
Como concilio, nos comprometemos solemnemente a priorizar la unidad, la paz y las verdades centrales de las Escrituras —un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (Efesios 4:5)— por encima de cualquier opinión o criterio personal.
Autonomía y Confraternidad Cristiana
Nos definimos como una organización eclesiástica autónoma en su régimen interno y administrativo, pero con un corazón abierto a sostener lazos de comunión espiritual y cooperación con toda iglesia, concilio o creyente que invoque el nombre santo de Jesucristo y comparte nuestra misma fe preciosa.
Nuestra visión
Cumplir fiel y celosamente el mandato imperativo de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 28:18-20 y Marcos 16:15-17), llevando el mensaje glorioso del Evangelio del Reino a cada rincón, tanto dentro como fuera de las fronteras de los Estados Unidos de América.
Nuestra misión
Hacer discípulos en toda nación, estableciendo la obra de Dios sobre una plataforma eficiente de enseñanza doctrinal, conducta santa y métodos estrictamente bíblicos.
✓ Fomentar la confraternidad.
✓ Promover la evangelización y expanción misionera.
✓ Velar por el crecimiento espiritual de las iglesias.
Doctrina de Santidad y Separación
Creemos firmemente que Dios es Santo, y que su santidad debe verse reflejada de manera integral en su pueblo elegido. La verdadera santidad posee una doble dimensión que cuida tanto el corazón como el testimonio público:
● Santidad Interior: Es la obra transformadora nacida en nuestro corazón por el poder del Espíritu Santo, que nos separa de las corrientes de pecado del mundo para amar y servir a Dios con rectitud.
● Santidad Exterior: Es la manifestación visible de la obra interna del Espíritu, manifestada en una conducta intachable y en el vestir con absoluto decoro, pudor y modestia, honrando a Dios en el templo y en la sociedad.
«Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.» — Hebreos 12:14
«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…» — Romanos 12:1-2
Como extranjeros y peregrinos en este mundo, nos conducimos en el temor de Dios, recordando que fuimos rescatados de una vana manera de vivir gracias a la sangre preciosa de Cristo (1 Pedro 1:15-19).
Ministerio de Compasión: Sanando al Abatido
Siendo el cuerpo místico de Cristo en la tierra y operando bajo la unción del Espíritu Santo, entendemos que la esencia misma de nuestra misión evangelística incluye el rescate, la restauración y el cuidado del desamparado, el marginado y el alma abatida por el dolor. Creemos en una iglesia relevante que extiende sus manos con amor compasivo para sanar a la sociedad.
«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.» — Lucas 4:18-19


